La danza también viaja

Hay cosas de la danza que siempre he necesitado vivir de cerca: la mirada de una alumna, una mano que acompaña un movimiento, la respiración de un grupo antes de comenzar o esa energía que aparece cuando varias personas comparten una misma sala.

Durante muchos años, esa cercanía física fue una parte fundamental de mi manera de enseñar. Por eso, cuando la pandemia llevó mis clases a una pantalla, apareció una pregunta que nunca antes me había hecho:

¿Qué queda de la danza cuando ya no podemos compartir el mismo espacio?

Al principio tuve mis dudas. Enseñar danza no consiste únicamente en explicar movimientos. Hay una dimensión corporal, humana y relacional que para mí siempre ha sido esencial.

Pero entonces empezaron a llegar mujeres desde otros lugares. Primero desde distintos puntos de España y después desde otros países. Mujeres que practicaban desde sus casas y que, a pesar de la distancia, comenzaron a formar parte de mi manera de enseñar.

Y poco a poco descubrí algo que todavía hoy forma parte de mi trabajo: la presencia también puede viajar.

Podemos encontrarnos a través del movimiento, aprender desde lugares diferentes y compartir una práctica aunque nuestros cuerpos estén separados por kilómetros.

Aquella experiencia también transformó mi manera de entender la enseñanza online. No quería simplemente trasladar una clase presencial a una pantalla. Quería crear un espacio donde poder acompañar la práctica, compartir herramientas y seguir cultivando la danza desde la realidad de cada mujer.

De ahí forma parte también IndOriental®, una manera de entender la danza que reúne muchos años de aprendizaje en India, Rajasthan, danza oriental y contemporánea, junto con la respiración, la musicalidad, la expresión y la presencia.

Porque para mí aprender a bailar no es solamente aprender una secuencia. Es escuchar la música, habitar el cuerpo, respirar, desarrollar presencia y permitir que, poco a poco, aquello que aprendemos se convierta en algo propio.

Y esto cobra todavía más sentido cuando nuestra vida cambia.

A veces dejamos de bailar porque cambian nuestros horarios, nuestro trabajo, nuestra ciudad o nuestras responsabilidades. Y, sin embargo, seguimos echando de menos cómo nos sentíamos cuando bailábamos.

Quizá no necesitamos renunciar a la danza. Quizá necesitamos encontrar otra manera de volver a ella.

Esa es una de las cosas que más valoro hoy de la enseñanza online: que la danza puede viajar hasta donde estás y seguir formando parte de tu vida, aunque no puedas estar físicamente en una sala cada semana.

Porque la danza cambió de lugar.

El vínculo permaneció.

Si tú también echas de menos bailar, quizá este sea un buen momento para volver a darle un espacio en tu vida.

¿quieres ver como?

Elizabeth Medina

Únete

Únete a mi newsletter y mantente informado sobre todas las novedades

Black FLow Day

Tu danza, tu elección, tu momento.

Durante tres días, toda mi plataforma online estará a un 25% de descuento, para que puedas elegir libremente cualquier curso, estilo o práctica que desees explorar.

Qué incluye:

  • 25% de descuento directo en toda la aula online
  • Práctica de regalo con tu compra: Mudra Shakti, una clase esencial sobre los mudras en la danza India, para profundizar en intención, energía y presencia.
  • Acceso inmediato, desde cualquier lugar del mundo.
  • Disponible solo del viernes 28/11 al domingo 30/11

Perfecto para quienes quieren elegir su propio camino dentro de la danza.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad